domingo, 22 de noviembre de 2009

Hay veces en las que nos volvemos completamente dependientes sin apenas notarlo y son los otros los que tienen que estar contentos con nuestras actitudes para sentirnos conformes; hay otras, y nadie me lo puede negar, que en más de una oportunidad sufrimos de un cagaso y nudo en el cuello porque lo que opinamos puede llegar a ofender a alguien de nuestro entorno. Hay dias en los que sentimos que estamos complaciendo los deseos de los demas sin siquiera haber alcanzado los propios, hay otros en los que concideramos que hacemos demasiado y los demás lo aprecian poco o nada; y puede ser otro dia o el mismo, el momento en el que sentimos que aun brindandoles toda la fucking atención cuando lo necesitan, no les va a importar como nos sintamos en el caso de que seamos nosotros los que necesitemos de un hombro o una mano. Hay dias en los que anteponemos cualquier cosa ante lo que queremos, decimos si, cuando por dentro queremos gritar no. Estan los inseguros que en lugar de construir su propia autoestima ladrillo a ladrillo, viven buscando la opinion de otros, tirando el edificio abajo antes de haberlo construido. Pero también estamos los inseguros cronicos, que le escapamos a la opinion del resto y nos enfocamos en nuestras propias inseguridades alimentandolas sin fundamentos, somos los que necesitamos de un grupo de personas que nos conoscan de pies a cabeza, para ayudarnos y ponernos los puntos cuando patinamos; somos los que negamos la inseguridad hasta el dia del juicio final pero que por dentro sabemos muy bien que va a ser una de las tantas cosas que nos acompañe a la tumba.

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