domingo, 3 de abril de 2011


De ahora en mas lo único no permanente que quiero tomar enserio es la vida, la vida misma, en cuanto al resto de las cosas prefiero ser ajena, me canse de la sensación de pérdida y angustia, no quiero intentarlo si ya de antemano es sé que va a tener final. Desde que comenzó el año que me vengo dando cuenta de la situación, cuando las cosas andan bien, es porque seguro me estoy olvidando de algo. Me acuesto a las cinco de la mañana después de un largo día de no hacer nada favorable más que comer todo lo que encuentre en la heladera, y retomo el pensamiento de la noche anterior: para que preocuparme porque las cosas andan mal, si al otro día seguramente todo este peor. Me da asco haberme vuelto una cobarde, pero le tuve más confianza a mis metas que la que me tengo a mi misma, y la pifié. No está bien seguir girando sobre la misma idea errónea de encontrarle soluciones a todo, si soy consciente de que para el momento en el que consigo los objetivos, estos ya no tienen una importancia significante para mi como la que tenía cuando me propuse lograrlos. Me pudro la mente para hacer las cosas bien, y aunque mis aires emo ya abandonaron mi cabeza y puedo decir sinceramente que el suicidio no es la solución, no puedo afirmar lo mismo en cuanto al asesinato en masa. Solo me queda la certeza de que no importa como decida actuar hoy, lo más probable es que mañana me de cuenta de que me equivoqué.


...(Le perdí el ritmo a esto de plasmar lo que siento en un par de botones de plástico).

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